Desvelando las cosas

Hemos hecho un
ejercicio en clase. Muy sencillo, o quizás no tanto. Se trataba de contestar, en poco tiempo, a estas cuestiones:
"a) Lo bueno del infierno
b) Lo bueno del Barça
c) Lo bueno del matrimonio
d) Lo malo del matrimonio
e) Lo bueno de suspender
f) Lo bueno del mal olor
g) Lo malo de una percha
h) Lo bueno de la enfermedad"
El objetivo de este ejercicio es medir la capacidad de "ponderación" (virtud relacionada con el "pondus", del que ya hablamos) y tiene como objetivo el "aprender a juzgar".
Todos esperamos ser juzgados bien (sería in-humano pretender "no juzgar" para no ser juzgados). Un alumno es juzgado (evaluado) continuamente y, lógicamente, quiere que el profesor sea objetivo, que tenga en cuenta todas las variables (por ejemplo, cuando se hizo un examen estando enfermo o tras un drama familiar...). Pero a "juzgar bien" se aprende y se enseña.
Y una condición básica para juzgar bien es conocer bien los hechos y valorar bien las cosas. "Desvelar las cosas", el título del ejercicio, consiste en ser capaz de ver más allá de las apariencias, conocer el fondo, mirar a lo profundo de los ojos para ver el interior de las personas y no sólo sus vestiduras...
Las contestaciones al ejercicio las comentamos en clase; fueron muy interesantes. Muy interesantes. Pero las "desvelaremos" poco a poco, con paciencia. Más adelante.

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