Cuando Iván, Marta y Alejandro entraron en sus respectivas clases llevando la camiseta negra que tenía dibujado un porro humeante por delante y por detrás, decorado con hojas de marihuana, a nadie le importó. Pero cuando el profe de ética interrumpió su discursito y se les quedó mirando, con cara de mosqueo, la cosa cambió.
“Te vas fuera de clase y te pones la camiseta al revés. Aquí no quiero que estés vestido con una camiseta que incita al consumo de droga”- dijo Ignacio a los susodichos. La conversación, más o menos, mezclando unos y otros, fue parecida a ésta:
-“No quiero
-¿Cómo?
-No quiero. A mí me da la gana de llevar esta camiseta y no me la pienso quitar
-Te la vas a quitar. Y te va caer un buen parte.
-Si a mí me da la gana llevar esta camiseta lo hago y no me lo puede prohibir nadie.
-Vale, pero, ¿qué te parecería que mañana trajera yo una camiseta que pusiera: “Me f… a tu madre”?
- Eh! Con mi madre no te metas.
- No tiene nada que ver con tu madre; tiene que ver con que hay ciertos límites, y tú mismo los pones: si me meto con tu madre, no te gusta. Si tú fomentas la droga en el instituto, donde hay chavales influenciables, más pequeños, entonces, no me gusta a mí.
- ¿Acaso no hay libertad de expresión?
- Tú sabes que la libertad de expresión no lo justifica todo: ¿te imaginas que saliera mañana el Papa con una casulla donde pusiera: “Mahoma me la coge con la mano”? ¿Defenderías su libertad de expresión, aunque eso significara violencia?
- Lo que tú digas. Pero no me quito la camiseta”.
Bueno. La cosa se puso seria…hasta que Ignacio escribe en la pizarra: “¿POR QUÉ DEBEMOS OBEDECER?”. Sí. Ahora se aclara: todo estaba planificado; Iván, Marta y Alejandro estaban compinchados con Ignacio. A Iván la camiseta le quedaba genial; hasta había venido desde casa con ella. Marta era la menos creíble, con su cara sonriente. Y Alejandro… era difícil no reírse: ¡se había puesto la camiseta en el baño encima de un polo rojo! Es un crack.
Pero vayamos al tema: un profesor me manda hacer una cosa, ¿por qué debo obedecerle? La ley me dice que no fume: ¿lo cumplo? Mi padre no quiere que vuelva tarde… Esa es la cuestión de hoy. Algo que, en filosofía, se llama, técnicamente,
“la justificación del Derecho”.Según la ética, nos comportamos de un modo o de otro; pero, ¿qué nos mueve a la acción? ¿El miedo al castigo? ¿El beneficio que obtenemos? ¿El qué dirán los demás?
Volvamos al ejemplo de la camiseta: resulta que precisamente la semana anterior en Francia había sucedido esto:
“ Efe. 18/9/06:El Gobierno francés no permitirá a los estudiantes la más mínima muestra de lo que considera «apología» del cannabis y los porros en los colegios mediante la exhibición de los conocidos símbolos que decoran camisetas, pendientes o colgantes con la popular hoja de cannabis.”
La noticia causó revuelo entre los internautas; algunos ejemplos reales de comentarios:
“Estoy feliz. Cada nueva prohibición es una nueva oportunidad para desobedecer”.
“Nunca he probado el cannabis ni me emborrachado, a pesar de lo cual soy favorable a la legalización del cannabis,pero me resulta incomprensible que se prohiba las camisetas o cualquier otro objeto con la hoja de esa planta y el toro de Osborne,creado como publicidad de una marca de alcohol,sea un bien cultural”
“ke prohiban el toro de osbone en todas las banderitas españolas, y si eso ke prohiban las banderas por incitar al odio”
Ahora te toca a ti, querido alumno; después de reflexionar sobre el caso que se planteó en clase, quiero escuchar tu opinión razonada. (Y, recuerda: no te quedes en el ejemplo de la camiseta):
a) ¿Has hecho hoy alguna cosa que no querías hacer, pero no has tenido más remedio? ¿Qué crees que te ha obligado?
b) ¿Has desobedecido alguna vez? ¿Has desobedecido alguna vez, aunque supusiera un castigo, pero has considerado que hacerlo era lo correcto? Explica el caso.