9/26/2006


¡Hey! Recuerda que tienes que hacerte con el libro de Savater para la próxima semana.
Aquí tienes una dirección por si necesitaras sacarlo por impresora. Está en versión pdf (tarda un poco en descargarse):
http://www.lms.uchile.cl/PRINCIPAL/planlector/I%BA%20Medio/amador.pdf#search=%22fernando%20savater%20uchile%22

La camiseta con el porro dibujado

Cuando Iván, Marta y Alejandro entraron en sus respectivas clases llevando la camiseta negra que tenía dibujado un porro humeante por delante y por detrás, decorado con hojas de marihuana, a nadie le importó. Pero cuando el profe de ética interrumpió su discursito y se les quedó mirando, con cara de mosqueo, la cosa cambió. “Te vas fuera de clase y te pones la camiseta al revés. Aquí no quiero que estés vestido con una camiseta que incita al consumo de droga”- dijo Ignacio a los susodichos. La conversación, más o menos, mezclando unos y otros, fue parecida a ésta:
-“No quiero
-¿Cómo?
-No quiero. A mí me da la gana de llevar esta camiseta y no me la pienso quitar
-Te la vas a quitar. Y te va caer un buen parte.
-Si a mí me da la gana llevar esta camiseta lo hago y no me lo puede prohibir nadie.
-Vale, pero, ¿qué te parecería que mañana trajera yo una camiseta que pusiera: “Me f… a tu madre”?
- Eh! Con mi madre no te metas.
- No tiene nada que ver con tu madre; tiene que ver con que hay ciertos límites, y tú mismo los pones: si me meto con tu madre, no te gusta. Si tú fomentas la droga en el instituto, donde hay chavales influenciables, más pequeños, entonces, no me gusta a mí.
- ¿Acaso no hay libertad de expresión?
- Tú sabes que la libertad de expresión no lo justifica todo: ¿te imaginas que saliera mañana el Papa con una casulla donde pusiera: “Mahoma me la coge con la mano”? ¿Defenderías su libertad de expresión, aunque eso significara violencia?
- Lo que tú digas. Pero no me quito la camiseta”.

Bueno. La cosa se puso seria…hasta que Ignacio escribe en la pizarra: “¿POR QUÉ DEBEMOS OBEDECER?”. Sí. Ahora se aclara: todo estaba planificado; Iván, Marta y Alejandro estaban compinchados con Ignacio. A Iván la camiseta le quedaba genial; hasta había venido desde casa con ella. Marta era la menos creíble, con su cara sonriente. Y Alejandro… era difícil no reírse: ¡se había puesto la camiseta en el baño encima de un polo rojo! Es un crack.

Pero vayamos al tema: un profesor me manda hacer una cosa, ¿por qué debo obedecerle? La ley me dice que no fume: ¿lo cumplo? Mi padre no quiere que vuelva tarde… Esa es la cuestión de hoy. Algo que, en filosofía, se llama, técnicamente, “la justificación del Derecho”.

Según la ética, nos comportamos de un modo o de otro; pero, ¿qué nos mueve a la acción? ¿El miedo al castigo? ¿El beneficio que obtenemos? ¿El qué dirán los demás?

Volvamos al ejemplo de la camiseta: resulta que precisamente la semana anterior en Francia había sucedido esto:

“ Efe. 18/9/06:El Gobierno francés no permitirá a los estudiantes la más mínima muestra de lo que considera «apología» del cannabis y los porros en los colegios mediante la exhibición de los conocidos símbolos que decoran camisetas, pendientes o colgantes con la popular hoja de cannabis.”

La noticia causó revuelo entre los internautas; algunos ejemplos reales de comentarios:

“Estoy feliz. Cada nueva prohibición es una nueva oportunidad para desobedecer”.
“Nunca he probado el cannabis ni me emborrachado, a pesar de lo cual soy favorable a la legalización del cannabis,pero me resulta incomprensible que se prohiba las camisetas o cualquier otro objeto con la hoja de esa planta y el toro de Osborne,creado como publicidad de una marca de alcohol,sea un bien cultural”
“ke prohiban el toro de osbone en todas las banderitas españolas, y si eso ke prohiban las banderas por incitar al odio”


Ahora te toca a ti, querido alumno; después de reflexionar sobre el caso que se planteó en clase, quiero escuchar tu opinión razonada. (Y, recuerda: no te quedes en el ejemplo de la camiseta):

a) ¿Has hecho hoy alguna cosa que no querías hacer, pero no has tenido más remedio? ¿Qué crees que te ha obligado?
b) ¿Has desobedecido alguna vez? ¿Has desobedecido alguna vez, aunque supusiera un castigo, pero has considerado que hacerlo era lo correcto? Explica el caso.

9/20/2006

Una caricia por sms

Miércoles, 20 Septiembre. Mientras doy la última clase del día a los de 2º de Bachillerato noto que vibra el móvil: es un mensaje. A la salida lo leo: es de JJ: “Stoy murayao! Nacho. Un abrazo.”
JJ lo está pasando mal desde hace tiempo, no exagero si digo que cuatro años o más. Y es mi amigo, y no le puedo defraudar: “¿Quieres que nos veamos?” “No stoy n condiciones! Un abrazo”, me contesta. “Bueno”- vuelvo a responder- “cuando quieras, aquí estoy”. Me devuelve la llamada con un lacónico “Gracias”.

Aunque he hablado largamente con él en este último mes un par de veces, parece que JJ me necesita. Eso me aturde…y me enorgullece. Soy su amigo y se me pone a tiro la más honrosa de las tareas: ayudarle, consolarle, hacerle saber que estoy a su lado. Poner, si hace falta el hombro para que descargue su tristeza. Escuchar sus quejas ante una vida que no le trata bien.

Si JJ sufre, ¿qué puede haber más digno de una amistad que decir: “cuando quieras, aquí estoy”? Dejarse de rollos psicológicos, consejitos bienintencionados, discurso de manual de profe de ética: no. Simplemente: “Aquí estoy”. Yo sé que otra cosa más valiosa no tengo: mi presencia basta. Esa es mi tarea de amigo hoy.

Y este es el día que he pasado; con el corazón exiliado de mí, como a distancia, buscando hacerse presente en el día malo de JJ. Una caricia por sms. Tan poco, a veces, es suficiente.

9/18/2006

Durante varios años, un buen montón de alumnos y alumnas me han enseñado muchas cosas. Esta foto es un homenaje de recuerdo.
Los que ves aquí, son del curso 2004/05, y la foto está hecha en el Valle de Liébana, Cantabria.
Este año, quién sabe, quizás se pueda repetir una parecida...

Ética, año 2006

Estás ahí. "Eso está bien", como dijo Kant cuando se moría. Y, por supuesto, eres bien venido. De verdad te lo digo. Me alegro de tu presencia; no porque te guste la belleza de este blog. No. Me alegro porque sólo si estás ahí, este blog tiene sentido. Quiero que estés, aprecio que hayas entrado y lo valoro positivamente.
Y, ójala que, a lo largo de este curso podamos enterarnos juntos de qué porras significan todas esas palabras que me rodean continuamente: Bien, verdad,alegría, gusto, belleza, tú, sentido, querer, aprecio, valor... Hasta, incluso, Kant.

Porque de eso va la ética. Y de eso va este curso: de estar aquí, juntos, y que nos entendamos.