12/17/2006



Aunque seguiremos leyendo fragmentos del libro de Savater que os recomendé, quiero anunciar aquí el libro que alternaremos en los próximos meses, por si quereis aprovechar estas vacaciones navideñas para comprarlos, pedírselo a los Reyes o incluso leerlo. Se trata de "Cada palabra es una semilla" de Susanna Tamaro.

Ahí van los datos completos, una recensión y breve biografía de la autora del libro.

Colección: Biblioteca Formentor Genero: Novela 144 págs. PVP: 14,00 euros ISBN: 84-322-2788-9

Susanna Tamaro comparte en estos cinco textos de carácter autobiográfico su visión y forma de abordar asuntos esenciales que la han forjado como persona y como escritora. El paso del tiempo, el misterio de la vida, la observación de la naturaleza, la búsqueda interior, los valores de nuestra época o el sentido de la palabra son algunos de los temas presentes en sus reflexiones. A partir de una narración franca y abierta sobre su familia, sobre una infancia y adolescencia marcadas por la marginación, sobre su pasión por la escritura, o la creación y rechazo de sus primeras obras, descubrimos en Cada palabra es una semilla la mirada atenta de quien ha emprendido la búsqueda interior a través de una profunda observación de cuanto nos rodea.

Susanna Tamaro nació en Trieste en 1957, descendiente de Italo Svevo. Estudió en el Centro Sperimentale di Cinematografia de Roma y realizó diversos documentales para la RAI. Con su primer libro, La cabeza en las nubes, ganó el premio Elsa Morante y con Para una voz sola el del Pen Club Internacional, a la vez que obtenía el elogio de Federico Fellini: «Me ha dado la alegría de conmoverme sin avergonzarme, como me ocurrió al leer Oliver Twist o ciertas páginas de América de Kafka.» Su novela Donde el corazón te lleve (Seix Barral, 1994), que en España ha superado el millón de ejemplares vendidos, le brindó todo un camino de éxitos internacionales, que se ratificaron con la publicación de Anima mundi (Seix Barral, 1997), Querida Mathilda (Seix Barral, 1998), El misterio y lo desconocido (Seix Barral, 1999), Respóndeme (2001; Seix Barral, 2002), cuya adaptación cinefatográfica ha dirigido ella misma, Más fuego, más viento (2002; Seix Barral 2003) o Fuera (2002; Seix Barral, 2004).Visite su página web en www.susannatamaro.it

Felicitación de Navidad

En la esperanza de lo que ha de venir, Pablo, Nachete, el bebito de cuatro meses en el vientre aún de su mamá, Marta e Ignacio os deseamos una Feliz Navidad a vosotros, queridos alumnos, junto a vuestras familias. Como pequeño regalo, esta canción interpretada por Mercedes Sosa, con un vídeo precioso.


12/06/2006

Recordad: hay que entregar blogs (cuadernos) y trabajos

Los plazos y medios de entrega:4º B y C: Miércoles 13 de Diciembre. Improrrogable.4ºA: Lunes, 11 de Diciembre. Improrrogable.Se pueden mandar los trabajos al correo del Departamento de Filosofía: profesorfilosofo@yahoo.es ; También, colgarlo en el blog de clase. O entregarlo físicamente en clase.

Desvelando las cosas


Hemos hecho un

ejercicio en clase. Muy sencillo, o quizás no tanto. Se trataba de contestar, en poco tiempo, a estas cuestiones:

"a) Lo bueno del infierno

b) Lo bueno del Barça

c) Lo bueno del matrimonio

d) Lo malo del matrimonio

e) Lo bueno de suspender

f) Lo bueno del mal olor

g) Lo malo de una percha

h) Lo bueno de la enfermedad"

El objetivo de este ejercicio es medir la capacidad de "ponderación" (virtud relacionada con el "pondus", del que ya hablamos) y tiene como objetivo el "aprender a juzgar".

Todos esperamos ser juzgados bien (sería in-humano pretender "no juzgar" para no ser juzgados). Un alumno es juzgado (evaluado) continuamente y, lógicamente, quiere que el profesor sea objetivo, que tenga en cuenta todas las variables (por ejemplo, cuando se hizo un examen estando enfermo o tras un drama familiar...). Pero a "juzgar bien" se aprende y se enseña.

Y una condición básica para juzgar bien es conocer bien los hechos y valorar bien las cosas. "Desvelar las cosas", el título del ejercicio, consiste en ser capaz de ver más allá de las apariencias, conocer el fondo, mirar a lo profundo de los ojos para ver el interior de las personas y no sólo sus vestiduras...

Las contestaciones al ejercicio las comentamos en clase; fueron muy interesantes. Muy interesantes. Pero las "desvelaremos" poco a poco, con paciencia. Más adelante.

La canción del escorpión


En Madagascar, los escorpiones abundan. Si pican a un adulto pueden provocarle vómitos, mareos, fiebre alta. Si inoculan su veneno en niño pequeño, lo matan.
Los escorpiones de Madagascar ,(este de la foto no lo es, por cierto), son hábiles: viven en el bosque cazando insectos. Pero, a veces, entran en las aldeas y, colándose por debajo de las puertas, suben a las cunas, a las camas.
Las mamás de los niños de Madagascar, al principio, les decían: "matad al escorpión". Pero, los niños los pisaron con los pies descalzos y algunos murieron. Rectificaron su primera orden: "matad al escorpión con piedras". Así lo hicieron; se convirtió en un excitante pasatiempo. Los niños entraron al bosque a buscarlos; aplastaron a muchos escorpiones.
Pero, en la estación siguiente, los insectos que se comían los escorpiones proliferaron. Y acabaron con las cosechas: hubo una hambruna terrible. Y muchos niños fallecieron por ella.

Entonces las mamás pensaron: "¿Cómo educar a los niños en un mensaje tan complicado: "Sólo mata al escorpión que se acerca al humano, especialmente al bebé, pero respétalo en su medio ambiente porque su equilibrio es básico para nuestra subsistencia?"

La solución llegó con la célebre Canción, madagascareña, del Escorpión, de memorable letra. Memorable porque, acompañada de un gracioso y rítmico movimiento de cabeza, era fácil de recordar: se enseñaba a los niños desde pequeñitos. Hoy la mortandad por picadura de escorpión ha disminuido hasta niveles inevitables.

A veces, cuando somos pequeños, basta un mensaje simple: "¡No toques eso! ¡Malo! ¡Caca!" Pero crecemos. Obviamente los mensajes morales sobre lo bueno y lo malo no pueden ser simples siempre, porque la realidad no lo es y tiene múltiples matices. Es un prisma con muchas caras.

Nos merecemos aprender a ver esos matices y esas caras: tratar las cosas como "blanco contra negro", "Vaqueros vs indios", "Poli bueno, poli malo", eso es propio de bebés, de gente infantiloide o de película serie B.

Nos merecemos no ser tratados como "niños pequeños": "Fumar mata", "La naturaleza es buena", "las balleneras son empresas peligrosas", "La arruga es bella", ... y tantos mensajes publicitarios que nos intentan hacer tragar como papilllita pasada por el turmix.